¡Hola, bienvenidos a mi Blog, yo soy María Paulina! Ve por tu café o tu bebida favorita… ¡y empecemos!

la REFLEXIÓN

Hoy quisiera que, juntos, hagamos un ejercicio de autodescubrimiento. Ya he mencionado estos temas de forma conceptual. Hoy lo que quiero es que tú y yo, si aceptas esta invitación, entremos en modo práctica. Éste, para mí, es uno de los ejercicios más reveladores cuando queremos descubrir ese qué y ese pequeño cómo que nos atañe a nosotros como individuos en esta experiencia humana.

El qué tiene que ver con eso que la gente llama propósito de vida. Algo en lo que yo, por mi propia experiencia, no creo que tenga nada que ver con grandes asuntos, ni con que tengamos que tener una meta para estar aquí que sea grandiosa en cuanto a que debamos convertirnos en quién sabe qué tipo de ser, o lograr quién sabe qué cosas. Para mí, desde lo que he experimentado en carne propia y a través de las respuestas que me llegan en mis meditaciones y en encuentros muy profundos conmigo misma, es que ese qué tiene que ver con la intención que nos pusimos antes de nacer, para vivir la experiencia humana como tú o como yo.

A manera de ejemplo, mi qué –lo que debo hacer en este plano terrenal como María Paulina– se resume en transmitir o compartir desde la vivencia misma, para la movilización de sentimientos o emociones. Porque es así como se manifestarán aquellas cosas que en mí necesitan despertar para crecer yo en consciencia. Y es desde ese lugar (desde mi propio ser y mi propia vida como plataforma y ejemplo a la vez) como logro conectarme con los demás, de corazón a corazón, y tácita o expresamente.

Porque Dios, el Universo, La Vida… llámalo como quieras… y nuestras propias almas nos aman tanto… todos, sin excepción, venimos equipados para poder llevar a cabo ese qué de la mejor manera posible. Cada uno de nosotros cuenta con ello desde quien cada uno es, y desde lo que decidimos que nos correspondiera. Esto es lo que yo llamo el pequeño cómo. El gran cómo es responsabilidad del universo. Nuestro lugar en relación con este último no es el de interferir como tanto lo hacemos, sino el de escuchar atentamente y recibir los mensajes y oportunidades que Él nos brinda, porque es allí donde está el mejor camino, la mejor opción… la mejor alternativa para nosotros. Ese pequeño cómo, pues, tiene que ver con nuestros dones y talentos (o con ese gran talento con el que contamos, pues no hay que tener muchos. Con uno basta).

En este sentido, mi pequeño cómo se compone de cuatro instrumentos:

  • La comunicación verbal
  • La comunicación escrita
  • El canto
  • La danza

Quisiera aclarar que los dones y talentos NO se limitan a las artes y la literatura. La lista de talentos es tan amplia como tipos de personas hay en el mundo. A continuación dejo apenas algunos.

  • La ternura
  • Habilidad de servicio a los demás
  • Habilidad para enseñar
  • Capacidad propositiva y proactividad
  • La capacidad de colaboración y de cooperación con otros
  • El don de la palabra hablada y/o escrita
  • El don de gentes o habilidad para convocar
  • Optimismo
  • Perseverancia y disciplina personal
  • Arrojo o capacidad para asumir riesgos
  • El don de simplificar y/o de transformar contenidos y procesos
  • Organización
  • Introspección o habilidad para desarrollar conciencia sobre mí mismo (a) y colaborar con otros para que logren lo mismo
  • Talento artístico y/o en diseño, en cualquiera de sus formas
  • Talento para contar historias a través de una cámara de fotografía o cinematográfica
  • Manejo y orientación de grupos humanos
  • Sensibilidad y amor hacia el medio ambiente y/o los animales
  • Habilidad científica, en cualquiera de sus formas
  • Habilidad deportiva, en cualquiera de sus manifestaciones
  • Habilidad para hacer dinero, administrarlo y multiplicarlo
  • Habilidad culinaria
  • Habilidad estética
  • Habilidad para hacer reír

Es importante anotar que nosotros somos libres de llevar nuestros talentos hasta el nivel que decidamos hacerlo. En mi caso, los dos talentos que más he ejercitado son los dos primeros. También gozamos de la libertad de quedarnos con uno y descartar los demás. Lo importante es que no nos salgamos de nuestro camino. Es decir, que evitemos convertirnos en una persona distinta a la que vinimos a ser. Esto, por una parte. Por la otra, que recordemos que nuestros dones están ahí para hacernos nuestra experiencia de vida no solamente más sencilla, sino más plena.

la INVITACIÓN

La invitación de hoy consiste en que hagas el ejercicio de entrar profundamente en ti, e intentes descubrir… si aún no los reconoces… tu qué y tu pequeño cómo. Para esto:

  1. Busca un espacio en el que puedas estar a solas y en silencio.
  2. Ten a la mano un cuaderno y algo con qué escribir.

Ahora sí…

  • Cierra los ojos. Respira profundamente por la nariz. Inspira y expira hasta que te sientas en calma.
  • Imagina que en tu corazón se enciende una luz que brilla poderosamente.
  • A esa luz dentro de ti, pregúntale: ¿Cuál es mi razón de estar aquí? O, si lo prefieres: ¿Para qué estoy aquí? Presta atención a lo que resuene dentro a manera de frase, de imagen o de sensación. Escribe la respuesta apenas puedas comprenderla.  Éste es tu qué.

  • Ahora, imagina que frente a ti hay una caja de herramientas. Pídele a esa luz en tu corazón que cuando abras la tapa de la caja, te muestre cuáles son tus talentos.
  • Abre la caja y observa lo que ves ahí.
  • Toma nota de lo que viste, y confía.

Ya que ahora sabes cuál es tu motivo de estar en este plano físico y cuáles los recursos con los que cuentas para ponerlo en marcha, agradece a esa luz de amor en ti por haberte mostrado tan fundamental información sobre tu propia existencia.

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Gracias por acompañarme. Hasta una próxima oportunidad.

Un beso… ¡chao!

CRÉDITOS

Composición, producción musical & guitarra: Nicolás Ortiz

Voz: María Paulina Mejía

Imagen: Myriam Zilles