Ésta es una historia real sobre algo que sucedió en un acompañamiento de Pedagogía para la Vida. La historia de dos madres. La una, de la Tierra. La otra… del Cielo. Resulta que la madre de la Tierra estaba ansiosa: su hijo se iría de fin semana para una finca con un grupo de amigos. Quería pedirle que fuera responsable y cuidadoso, sin sonar -igual que en ocasiones anteriores- como una madre alaracosa y regañetas, pero no sabía cómo hacerlo.

(Por pedido suyo, su nombre quedará en el anonimato).

En lugar de darle una respuesta directa sobre qué decirle a su hijo, se le propuso que se tomara unos minutos de silencio para hablar con un ser de luz con el que ella había expresado sentirse profundamente conectada… y que es experta, entre otras cosas, en apoyar a las madres. El ser: María.

La idea era sencilla. Aprovecharía un momento en el que se sintiera tranquila y en el que pudiera estar sola para evitar interrupciones. A la mano, tendría una hoja de papel y algo con qué escribir. Sobre el papel escribiría su pregunta, dirigiéndola a María, y esperaría a recibir la respuesta. Una vez empezaran a llegar frases a manera de pensamiento, las anotaría todas… sin juzgarlas y con plena confianza. Una vez las frases dejaran de aparecer, las leería para dar sentido al mensaje.

El encuentro de estas dos madres fue tan sublime, que le pedimos que nos permitiera compartir su experiencia.

Esto fue lo que ocurrió:

LA PREGUNTA:

Querida María: Mi hijo se irá de paseo de fin de semana con sus amigos. Quisiera pedirle que tenga cuidado, y hacerle sugerencias sobre cómo comportarse, pero esto siempre me sale mal, entonces él se molesta y se va enojado. Hoy quiero que me digas… Si fueras yo, ¿qué harías?

LA RESPUESTA:

Pídele que te dé el número de celular de algunos de los amigos que irán con él. Aclárale que esto es sólo una medida para saber que están seguros, en caso de no poderte comunicar con él directamente, y nada más. Así también le demuestras que confías en él, al tiempo que quieres asegurarte de que está bien… porque te interesa.

Hazle estas recomendaciones:

  1. Conduzcan en caravana para que se mantengan unidos y puedan apoyar a cualquiera que lo necesite.
  2. Lleven un acompañante en cada auto.
  3. El conductor debe abstenerse de consumir licor.
  4. Respétense unos a otros. Es mejor llegar a acuerdos y a veces hasta ceder, en lugar de pelear.
  5. Respeten a sus amigas mujeres, y cuídense mutuamente.

Al final, dile esto: Te amo, hijo. Ve con Dios, con la Virgen y con todos los ángeles. Ellos siempre te protegen.

EL RESULTADO

Domingo:

-¡Hijo, llegaste temprano!

-Sí, madre. Nos aburrimos y decidimos volver.

La madre vio que su hijo traía una botella de licor en las manos. Estaba cerrada y sellada.

-¿Y eso?

-Es que casi no tomamos, entonces me traje la botella que compré. La voy a poner en la alacena.

La madre estaba dichosa.

Los seres de luz nos aman y nos acompañan todo el tiempo, y les encanta comunicarse con nosotros. Para escucharlos, necesitamos acallar nuestra mente y abrir nuestro corazón. 

Esperamos que hayas disfrutado de esta entrada.

Hasta pronto,

EQUIPO Pedagogía para la Vida


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