¡Hola, bienvenidos a mi Blog, yo soy María Paulina! Ve por tu café o tu bebida favorita… ¡y empecemos!

el RELATO

Sonó la alarma del despertador. La joven, igual que lo hacía cada mañana, saltó de la cama, corrió al baño, se puso lo primero que encontró, y salió corriendo a tomar el bus. Vio un lugar vacío en la última fila. Avanzó rápidamente hacia él, abrió la computadora y terminó el proyecto que entregaría aquel día. El bus se acercaba a la universidad, así que se acomodó un poco el pelo y se levantó del asiento para ser la primera en bajar.  «!Uf!», pensó. «El día apenas comienza y qué cansada estoy.»

Al regresar a casa, la joven tomó el teléfono celular, entró en su aplicación favorita y chateó. De pronto… «¡Carajo, todo lo que tengo para hacer y yo aquí metida!» Molesta consigo misma, salió de la aplicación y se dirigió a su habitación. «Qué tonta soy», se dijo. «¿Hasta cuándo seguiré haciendo tonterías?» Organizó sus implementos de estudio, abrió la computadora y se sentó en el escritorio, dispuesta a completar los muchos deberes que tenía pendientes. Pronto, una notificación de su canal de videos preferido le anunció que alguien a quien seguía había subido nuevo contenido. «Veré el video y volveré a mis tareas. ¿Acaso, qué son unos cuantos minutos? ¡Es que no me lo puedo perder!»

Un video llevó a otro. La joven, decidida a cumplir con sus obligaciones académicas, abrió un documento y comenzó a escribir. Pero había oscurecido. Sus ojos se cerraban y ya no sabía lo que ponía en aquella hoja. «Pondré la alarma más temprano», se prometió. «No puedo más».

la REFLEXIÓN

¿Quién no ha utilizado la falta de tiempo como excusa para dejar de realizar aquellas cosas que tanto decimos querer hacer? Y cuán frustrados nos sentimos después, ¿no es así? Si el mal manejo de nuestro valioso tiempo siempre acaba por conducirnos al malestar y nos aleja de cumplir nuestros anhelos más importantes , ¿por qué continuamos repitiendo ese mismo comportamiento? La respuesta es muy sencilla, no tanto así la solución.

La Respuesta

Insistimos en aquel círculo vicioso, por hábito. Sí, así de simple. Al repetir un comportamiento, una y otra vez, sin importar cuál sea o si es bueno o malo para nosotros, ese comportamiento se convierte en nuestro modus operandi. Esto es, en nuestra forma normal de actuar.

La Solución

Por qué es difícil

La fuerza del hábito es muy poderosa, por eso digo arriba que la solución no es tan sencilla como la respuesta. No lo es, porque los hábitos que hemos ido creando a través de nuestras vidas, acaban por convertirse en nuestra zona de comodidad. En este sentido, dejar nuestros viejos comportamientos a un lado es algo bastante difícil para nuestra mente racional. Es que ella lo ve como algo demasiado engorroso; como algo innecesario e, incluso, riesgoso. Además, y quizá esto lo hace aún más complicado, el hábito hace que terminemos identificándonos con lo que hacemos. Por lo cual, pensar en modificar nuestro comportamiento, muchas veces dispara en nosotros un miedo inconsciente que nos hace creer que, de cambiar, ya no sabremos quiénes somos.

Cuál es la forma sencilla de hacerlo entonces
  • La mejor manera de modificar los hábitos que no contribuyen a un sano y provechoso manejo del tiempo, es evitando que la mente racional pueda tomar control. Por lo tanto, mi recomendación –que es sólo eso– es generar el cambio directamente desde el inconsciente, pues es el inconsciente el que nos hace ser de cierta forma, y hacer o dejar de hacer ciertas cosas. Es más fácil de lo que parece. Aunque sólo funciona, si lo hacemos… naturalmente. Dicho esto, harás lo mismo que venías haciendo, pero al revés. Es decir, repetirás comportamientos que te ayudan a ser más feliz o a lograr lo que sueñas.
  • Dije antes que trabajaríamos con el inconsciente y no con la mente racional, ¿recuerdas? Muy bien. Lo que te invito a hacer, entonces, es a crear ese nuevo hábito o grupo de hábitos, así:
  1. Define qué quieres. Éstas son esas cosas que quieres ser o hacer, y que vienes postergando. Por ejemplo: Quiero ser responsable con mi tiempo. Quiero ser puntual en la entrega de mis tareas. Quiero viajar una vez al año. Quiero aprender a…
  2. Define, también, qué espacios de tiempo estás malgastando. Estos son los tiempos que podrías invertir en convertirte en la persona que quieres ser o en crear lo que sea que quieres lograr. Es importante que seas consciente de esto, o no podrás darte cuenta de los cambios que empezarás a realizar. Recuerda que a partir de ahora serás quien tome control de tus decisiones en relación con el uso de tu tiempo, y no la fuerza de tus viejos hábitos.
  3. a. Crea una frase-afirmación, en forma positiva. Por ejemplo: «Gracias porque uso mi tiempo óptimamente» o «Gracias porque tengo un excelente manejo del tiempo y lo uso provechosamente». b. Repítete esta frase cada mañana antes de levantarte de la cama, y cada noche antes de dormir, por los próximos 21 días, sin falta. c. Cuando sientas el impulso de hacer lo que dice tu frase, hazlo. Si no obedeces a esta nueva voz, la anterior acabará por tomar control porque es la que viene dominando hasta el momento. Eres tú y no la fuerza de tus viejos hábitos quien decide qué haces con tu tiempo, y de qué manera lo utilizas para crear la realidad que tanto dices querer vivir. Recuerda esto cuando la vieja voz te diga cosas como: Tranquil@, hay tiempo para eso. Luego lo haces. Mañana, más tarde… Ésta es su manera… ¡qué digo!… tu manera de sabotear tus propios planes. Y, cualquier cosa que te digas para justificar el saboteo, excepto que se trate de una real emergencia, es una e-x-c-u-s-a. Y lo que nos decimos para justificar la excusa, es una excusa más.

la INVITACIÓN

Recuerda: todos tenemos la misma cantidad de tiempo a nuestra disposición. Por otra parte, el tiempo de dejamos ir, ya no volverá. Cada vez que dejamos de hacer lo que nos podría conducir hacia esa vida que añoramos, posponemos la posibilidad de que se haga realidad. En cambio, si a su debido tiempo vamos dando cada paso en esa dirección, aquella feliz realidad se manifestará más pronto de lo que creemos. Sin mencionar que estaremos usando nuestro tiempo en eso que con todas nuestras fuerzas deseamos. Por lo tanto, no solamente estaremos diseñando nuestra mejor realidad, sino que estaremos disfrutando de cada momento que estamos vivos, pues le estamos dando verdadero sentido a nuestra existencia.

Así que… ¿Qué tal si a partir de ahora dejas de exclamar ¡es que no tengo tiempo! y mejor te aplicas a lo que quieres? Repetir esa frase sólo refuerza tu antiguo círculo vicioso, haciéndote a ti mism@ imposible salir de él.

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Gracias por acompañarme. Hasta una próxima oportunidad.

Un beso… ¡chao!

CRÉDITOS

Composición, producción musical & guitarra: Nicolás Ortiz

Voz: María Paulina Mejía