Si crees en la magia de la vida… en que hay mucho más allá de lo palpable, este artículo te gustará. Si no es así, quizá haya algo dentro que te parezca por lo menos curioso. Sea lo uno o lo otro, te invito a que mientras lees, en lugar de enfocarte en lo puramente anecdótico de lo que cuento aquí, intentes conectarte con ella desde tu historia personal. Es que es así como lograrás establecer un diálogo entre estas líneas y tú; y como, tal vez, recibas mensajes o claridad en torno a alguna inquietud a la que llevas queriendo dar significado desde hace un tiempo.

Aclaro que con lo dicho aquí no intento convencerte de nada, y probar algo mucho menos. Mi única intención es la de compartir contigo una experiencia extraordinaria que muestra el infinito poder que todos tenemos para comprender la realidad de nuestras propias vidas; y, a partir de ahí, tomar algún tipo de acción. Nada más.

Debo añadir que lo que ya en dos ocasiones me ha sorprendido, no es algo que hoy pueda hacer de manera intencional, pues surgió espontáneamente. Y hay una razón para esto:

Primero, la información que recibimos del Universo no es la que queremos sino la que necesitamos, y se nos entrega de la forma y en el momento en los que estamos preparados para recibirla. Y yo… yo soy un simple instrumento. Por lo tanto -así siento que en mi caso se manifiesta-, no me corresponde definir ni la forma ni los contenidos de los mensajes.

Segundo: nuestros dones, sin importar cuáles sean, no necesariamente se despliegan desde el inicio en la total magnitud de lo que son, sino que van ampliándose y perfeccionándose en la medida en la que los ponemos en práctica, aceptándolos como parte de quienes somos, y sólo eso. Sin alardear, pero también despojados de miedos o dudas. Por este motivo, muy posiblemente, esto apenas empieza a darse, y no sé hasta cuándo se hará presente, ni hasta dónde llegará.

Ahora sí… aquí voy.

ANTECEDENTES

Hace un tiempo, en medio de un acompañamiento, una mujer me expresaba que estaba cnasada de la vida que llevaba, y que desde unos meses atrás sentía como si su vida comenzara a pesarle… como si estuviera viviendo una vida que ya no le correspondía. Era nuestra conversación número cinco. Hasta ese momento, nuestro diálogo se había basado, exclusivamente, en percepciones tanto suyas como mías, y no en algo concreto.

Esa noche, por alguna razón, terminamos en la mesa del comedor. La invité a sentarse en una de las cabeceras. No estaba acostumbrada a eso, así que parecía incómoda (primero fue su padre, luego sus patronos y más tarde su esposo, quienes ocuparan ese lugar), pero aceptó. Yo me senté en la cabecera de frente a la de ella, y empezamos a conversar.

Pues bien, comenzó nuestra charla. De pronto, algo me hizo detenerme. Algo a lo que aquí he llamado ‘fenómeno’. Resulta que mientras ella, algo tímida, narraba cómo años atrás, obligada a ganarse la vida y quedando su pequeña hija al cuidado de la abuela se vio expuesta al maltrato emocional y físico por parte de algunas de las empleadoras para las que trabajaba en la modalidad de empleada doméstica interna. Con el paso de los años, me explicó, las circunstancias mejoraron un poco: cambió de familia a una más considerada y, esta vez, como gran lujo, podría ir a casa cada tarde).

Como lo mencioné antes, meses atrás, esta linda e inteligente mujer empezó a sentir que su vida empezaba a incomodarle. Que su trabajo si bien lo hacía con agradecimiento, ya no lograba disfrutarlo. Muy por el contrario, ir a trabajar se le había convertido en motivo de tristeza y de molestia. Fue tanta su incomodidad, que acabó por tener que revisarse, pensarse y visualizarse desde un lugar diferente.

EL FENÓMENO

A. Su Manifestación

Llamo fenómeno a lo que sucedió, no porque necesariamente lo sea, sino porque fue como en las dos ocasiones en las que hasta ahora se ha presentado, lo he sentido. Y lo sentí así porque no contaba con que algo como esto pudiese ocurrirme a mí.

Decía que hablábamos sobre lo incómoda que estaba ella con su vida. Bueno… pues mientras expresaba cómo se sentía y compartía conmigo sus experiencias pasadas, de un momento a otro, me fueron mostradas unas imágenes. A mi izquierda, asuntos puntuales de su vida pasada. A mi derecha, la más absoluta claridad sobre por qué esta mujer había elegido comenzar esta vida física en medio de tales circunstancias. Y, en el centro… frente a mis ojos… el momento en el que se encontraba actualmente. Algo así como el camino que, de decidirse por él, podría abrirse para ella, porque ya era el momento para ello.

Su Vida Pasada
Resulta que esta mujer había sido una damisela de la alta alcurnia que sufría de ínfulas de superioridad, y que había humillado de todas las formas posibles a quienes consideraba inferiores a ella. La vi vestida con un traje vaporoso amarillo claro. En la cabeza llevaba un lindo sombrero adornado con flores y, en su mano izquierda, sostenía un paraguas. En mi visión era muy joven y también muy hermosa, y se me mostraba que a su servicio tenía eso a lo que en épocas lejanas se le llamó sirvientes.

Primeras Décadas de su Vida Actual
El mensaje para ella que, aunque llegó en imágenes era perfectamente elocuente, era el siguiente: Ella, todavía en estado álmico, había decidido venir al mundo como quien es hoy, desde el lugar contrario al que se había encontrado anteriormente. Así que eligió encarnar en una de las tantas modalidades de ‘sirviente’. En su caso, como empleada doméstica. Con esto, su intención de fondo era clara: reparar. Es decir, sanar el daño causado, para bien de ella y de todos. Y, ya que en el cuerpo de aquella damisela vibraba tan bajo y su actitud era altiva en grado sumo, sintió que, para poder hacer una reparación total, en principio se sometería a un trato tan duro como al que ella, en esa otra vida, había sometido a otros. Según ella, sería así como podría comprender de manera profunda lo que se siente estar en esa posición, y permitirse a sí misma y de esta forma, elevar su nivel de compasión y de consciencia.

Una vez hecha la reparación, sería momento de construir una ‘buena vida’. Una vida justa y plena, en conexión con la belleza interior que ahora poseía; con su Divinidad, y con el Amor Universal.

La Incomodidad
Como dije antes, en la medida en la que esta mujer iba reparando, sus circunstancias de vida se tornaban menos difíciles. Hasta que llega la incomodidad. Una sensación que se presenta con el ánimo de mostrarle que la necesidad de reparación ha culminado, y que ha llegado la hora de construir una vida desde la cual pueda sentirse feliz, y en consonancia con eso que sabe que es justo.

B. De qué se trata el fenómeno

No voy a entrar en detalles sobre lo que diré a continuación ya que el tema es largo, así que si te interesa ahondar un poco, puedes investigar acerca de la Multidimensionalidad del Ser Humano.

Créase o no, los seres humanos tenemos varias dimensiones. Unas que corresponden a las llamadas personalidad inferior (cuerpos astral, mental, emocional etérico y físico), y personalidad superior (patrón cetérico, celestial y etéreo).

Yo, si me lo permites, prefiero simplificar mi experiencia y decir que lo que sucedió fue que ella y yo sostuvimos una conversación en dos planos, de forma simultánea. A esos dos planos les llamo el plano físico-mental y el plano álmico o la intuición.

A lo que me refiero con esto es a lo siguiente: porque esta mujer estaba en un momento coyuntural en el que la Vida quería que supiera que era tiempo de avanzar… de aceptar que ya la etapa de la reparación había culminado y, por lo tanto, merecía regalarse una vida plena, aprovechó nuestra charla para hacérselo saber. Y lo hizo de forma lo suficientemente clara, como para que no hubiese cabida a la duda.

Y lo hace a través de mí. ¿Por qué? Sencillamente porque es conmigo con quien venía trabajando sobre sí misma.

Continuando… Ya que no existe forma alguna de que yo desde mi plano mental hubiese podido acceder a tal información o de que ella desde ese mismo plano me la hubiese entregado, lo que sucede es que su intuición, su alma, su ser superior o como quieras llamarlo, y que conoce su pasado, su presente, así como lo que podría venir para ella según las decisiones que tome hoy, le explica a mi alma, a mi ser superior… el motivo de su incomodidad actual, y le propone los pasos a seguir, para que se ubique a sí misma donde hoy le corresponde estar.

Ahora, esta gran mujer, a sabiendas de cómo ponerse en nueva marcha, explora las posibilidades de las que el Universo la invita a disfrutar.

Para ella, y para ti, los mejores deseos por una vida llena de amor y de dicha. Porque vivas la vida que te corresponde y, a través de ella, te regales inmensa felicidad.

Gracias por leer, Entre dos Dimensiones

Hasta pronto,
María Paulina

PD. SI hay algún tema en particular sobre el que quisieras leer en este blog, escríbelo en el comentario. Si se trata de algo sobre lo que tengamos conocimiento, lo haremos con mucho gusto.